No sé donde meterloSeptember 26, 2006 7:30 pm

Este modesto bloj se muda a una casa propia. A partir de ahora me encontraréis en:

http://corazondemudanza.com/ 

 

No sé donde meterloSeptember 19, 2006 4:55 pm

Pues señores, heme aquí que a mis veintitrés primaveras no me había leído yo Don Juan Tenorio. Hasta la fecha de hoy.

La historia conocida es por todos, siendo el Tenorio, uno más de los donjuanes de la tradición literaria castellana. Si don Tirso de Molina, antes de convertirse en estación de metro, recogió unos siglos antes el mito del conquistador en un drama barroco, José Zorrilla envuelve a su zorrón en una obra romántica. Pero con romántico refiérome yo sólo a la corriente artística, puesto que, a mi entender, Don Juan Tenorio, más que romántico es un c**brón.

No es al protagonista a quién critico, ya que es su caradura la que le salva en más de un aprieto. Que si no es un honrado sujeto, al menos da la cara por sus fechorías, con el empeño de ser por ellas reconocido. Si el miente y engatusa, con la fama que tiene, mayor es la culpa de las damas por creerle, que la suya por mentir.

Doña Inés, doña perfecta, y por tanto, doña sosa. Aunque en realidad, no es su culpa, sino la de don Gonzalo, su padre y un manipulador más. ¿Es que no sabe acaso este hidalgo, que cuanto más inocente e inexperta sea la niña, más influenciable a los encantos de don Juan será? Blanco y en botella. Nuestros antiguos pecaban a veces de inocencia.

No le quito mérito a la obra, pues la historia su encanto tiene además de que entretiene. Sin embargo, tanto lío con doña Inés y su virtud, que al final no llega a perderla en ningún momento. Don Juan Tenorio, si a la dama capturas y enamoras, y su padre a tus manos la vida pierde, que menos que un besito… pero ni eso.

Que puede ser la moraleja que el que todo premio es capaz de alcanzar deba morir sin conseguir el más preciado de todos, no obstante y de cualquier modo no es mi intención profundizar hasta ese punto, ni siquiera moralizar. Pero no quisiera yo dejarme en el tintero a otro Don Juan menos zalamero y de más profundidad: el de don Gonzalo, no el padre de doña Inés, sino el señor Torrente Ballester.

No sé donde meterloSeptember 12, 2006 4:48 pm

Cuando yo era pequeñita (muy, muy pequeñita) salía por la tele una bruja que tenía cables en la cabeza. Era la Bruja Avería.No se ría de la Bruja Avería

A mi los cables no me salen de la cabeza, sino de un cajón que pronto se me va a quedar pequeño, y que al paso que se llena voy a acabar llevando el look de la Bruja Avería.

Aunque a simple vista no nos demos cuenta, están por todas partes. Nos rodean. Empiezas con el cargador del móvil, luego llega el cargador de las pilas, el cable usb y el cargador del mp3, y después ya es como una avalancha: el cable de conexión a internet del portátil  (que gracias al wireless he podido relegar al cajón), la webcam, los cables de la cámara de fotos (usb, el que la conecta con la tele y demás), los cables de los altavoces del ordenador, el cable que conecta la grabadora de voz al teléfono y el que la conecta a otras fuentes de sonido,etc.

Al principio es fácil saber de dónde es cada uno, pero llega un momento en el que te acabas planteando pegarles una etiqueta con el nombre y su origen, como la que llevan las vacas en las orejas. Si yo aún no lo he hecho es por pereza. Un día se me va a perder alguno cuando de verdad lo vaya a necesitar. Confesar mi caos de cables me hace sentirme un poco estúpida, pero me consuela el hecho de que me consta que no soy la única con este problemilla.  

Esperemos que la era del wireless no se limite a las conexiones a internet. No estaría mal que la batería del móvil se recargase de forma inalámbrica… Por ejemplo, que tuviese una plaquita solar, como la de las calculadoras y que con ponerlo un ratito al sol ya funcionase todo el día, o metiéndolo en agua un rato, o qué sé yo. En definitiva, algo que nos librase de convertirnos en electroduendes con el paso de los años.  

No sé donde meterloJuly 28, 2006 11:17 pm

Hoy empiezan mis vacaciones, otra vez. Es que una acaba por aficionarse a estas cosas. madrid-gueraHace un mes que volví a mi madrid-guera (porque con los túneles y boquetes que tiene ya me diréis si no qué es lo que parece) natal y fue entonces cuando comenzaron mis vacaciones de verano, dado que en Amberes tuve exámenes casi hasta el último día.

 

Pero esa sensación de ociosidad absoluta, de no tener nada que hacer, a mi se me hace muy rara. No sé estar sin hacer nada, me aburro. Podía haberme ido de viaje, pero después del erasmus mi bolsillo se ha quedado tieso y no está mi economía para hacer excesos. Así que una semana después ya estaba trabajando de becaria en una empresa. No es la solución a mis problemas económicos, pero al menos estoy aprendiendo y cogiendo experiencia, en lugar de levantarme cada día a las dos de la tarde. Lo bueno es que a pesar de haber empezado las prácticas en julio, me dan todo agosto de vacaciones. No me haré rica durante este verano, pero tampoco creo que me vaya a herniar demasiado.

 
Tres semanas levantándome a las 7 para ir a trabajar han sido más que suficientes para reencontrarme con el metro y la fauna que lo puebla. Un año es largo (según como se mire) pero, como en la naturaleza, aunque cambien los ejemplares, las características de cada especie permanecen constantes. Por ejemplo, la aguililla. Ejemplares propios de esta especie son, por lo general, algunas señoras de entre 45 y 55 años, que sirviéndose de ligeros bolsazos y de su reducida estatura se abalanzan sobre los asientos libres, sin importarles lo que se les interponga en el camino.

 mofeta
Otro grupo digno de mención son las mofetas, o lo que es lo mismo, algunos señores que “olvidan” los rituales diarios de aseo personal. En situaciones de aforo máximo, sobre todo cuando alzan los brazos para asirse a las barras del techo, despiden cierto“perfume”, y que aunque en este caso los haya denominado como mofetas, también puede decirse que huelen a tigre.

 
bueyDespués tenemos los bueyes, que a fuerza de empujones y cabezazos son capaces de entrar en un vagón donde ya no cabe ni un alfiler; los jilgueros, que llevan la música de los auriculares tan alta como para que la escuche medio tren; los lirones, que roncan incluso a los tres segundos de sentarse; y así podría seguir hasta llenar varias páginas, pero no es esa mi intención.

 
Ahora que de nuevo me encuentro ociosa no se muy bien lo que voy a hacer las próximas semanas, probablemente devore unos cuantos libros, pero lo que seguro que no haré será echar de menos la particular fauna que transita las entrañas de la capital.

No sé donde meterloJuly 15, 2006 11:50 am

Mi regreso a Madrid fue como una bofetada… de calor. En Bélgica por estas fechas no hace frío, pero hace dos semanas que llegué a España y desde entonces no he parado de sudar (es un decir, eh, no os vayáis a creer que transpiro como Camacho).

 

currisVolví y me encontré Madrid abierta en canal, con todas las tripas por fuera, sobre todo en la zona de Príncipe Pío. Si me dijesen que hemos retrocedido 3000 años y que justo ahí están construyendo las pirámides, no me costaría mucho creérmelo. Quizá la parte que menos me encajaría sería ver a los obreros con los chalecos fluorescentes y la ropa de trabajo, en lugar de la faldita egipcia, que por otro lado, sería mucho más cómoda con este calor. Por esas cosas de la indumentaria, los obreros me recuerdan más a esos muñequitos verdes de Fraggle Rock (¿Curris?) que no dejaban de construir con palitos.  Si suena un poco a alucinación debe ser que el calor me está afectando.

 

ClooneyA pesar del calor, y de la ironía que puedan desprender los anuncios de compresas al respecto, en verano me gusta ser mujer (durante el resto del año también, pero en verano aún más). Quien crea que sigo delirando, sólo tiene que darse una vueltecita cualquier día de estos por, pongamos un ejemplo, las cercanías de Plaza Castilla o a lo largo de la Castellana. Si es durante las horas del medio día mejor. Porque a George Clooney en el anuncio de Emidio Tucci el traje le quedaba clavado, pero claro, seguro que en el estudio de grabación tenían aire acondicionado. Los caballeros que tienen que ir en traje a las tres de la tarde en pleno julio no tienen tanta suerte. Da calor sólo mirarlos.  Y sí, en invierno se cambian las tornas, pero si hace frío te puedes poner un abrigo, en cambio si hace calor y tienes que llevar traje de chaqueta y corbata… 

 

Y así, poco a poco, me voy readaptando a esta nueva etapa en mi vida. Por eso, nueva etapa, nuevo blog.

 

P.D. Todo lo anterior está en Una Pica en Flandes